CAMBOYA VI
Pasó la Navidad y ha empezado 2014 y ha pasado el año nuevo chino también aquí. Enero ha sido un mes intenso, hemos viajado a España durante quince días, hemos tenido dos visitas en Phnom Penh y, entre otras cosas, también hemos tenido piojos. Darío y yo nos hemos rapado la cabeza y Amparo se ha cortado la melena. Nos ha servido como pretexto para la preparación al calorcito que parece está volviendo poco a poco, muy a nuestro pesar. Volver a dormir tapados, aunque sólo sea con una sábana, es un placer. En España nos abrigamos más, sí, y Darío retrocedió tres meses en movilidad en cuanto a que de estar acostumbrado a ir casi desnudo y ágil por aquí se volvió un poco torpe de repente con tanto peso de capas y botas que hacían caminase como un astronauta.
Hemos entrado en el año del caballo del calendario chino y aquí se celebra bastante puesto que hay mucho descendiente de ese país. Ha sido la primera vez que he visto cerrados algunos comercios que están abiertos todos los días; y hasta pararon las obras de debajo de casa, eso sí fue raro. Aunque la celebración consiste básicamente en reunirse con la familia (parece que es como la nochebuena y Navidad) también hubo algún espectáculo callejero como el de estos vídeos que grabamos el viernes.
Con la visita de Jesús, de Jaca, hicimos más vida diurna mientras que con Raúl y Óscar se nos hacía más tarde. Pasé de no conocer la noche de Phnom Penh a salir tres noches seguidas que mi cuerpo resistió escasamente. No obstante me gustó y disfruté mucho el tiempo con los pucelanos y con el jacetano. Como creo que leerán esto aprovecho para darles las gracias a todos por la visita.
Una de las noches que cenamos fuera fuimos a un restaurante khmer donde por fin vi en la carta lo que llevaba meses buscando: ranas. Las veo siempre en el mercado y quería probarlas y allí tuve la oportunidad. Aunque casi mejor que la rana era el acompañamiento: "Big black ants", hormigas negras grandes (con sus larvas). El sabor de la rana podría pasar por algo parecido al pollo, pero con poca carne y mucho huesecillo. Pero las hormigas sí fueron algo diferente tanto por sabor como por su textura. Eran crujientes y el sabor era algo nuevo, no desagradable; aunque de todos modos el sabor se diluía un poco en la medida que tuve que estar concentrado en no pensar demasiado lo que me llevaba entre dientes... Aquí está la foto previa.
Hay algo que sé desde hace tiempo pero que confirmo cada día un poco más y es que aquí prácticamente nadie sabe dónde está España. Y no culpo a los camboyanos por ello porque lo mismo pasa a la inversa. Cuando alguien me pregunta ahora de dónde soy empiezo diciendo que soy de un país de Europa que se llama España, y si quieren más señas (no suelen) digo que está debajo de Francia, que sí les suena más aunque solo sea porque fueron colonia suya. La semana pasada la peluquera que me cortó el pelo me preguntó y dijo que le sonaba "Spain" pero que no sabía dónde estaba exactamente. Ese mismo día por la tarde volvimos con toda la familia a cortarle el pelo a Darío y como nos oyó hablar en español nos dijo sorprendida: "ustedes hablan spanish!!" y se puso a soltar toda una retahíla de frases del tipo: "¿cómo estás?", "hola señorita", "niño bonita guapo" y más... Ella vivió ocho años en Texas y once en California donde tenía amigos latinos que le enseñaron algo de español pero por lo que deduje no tenía hecha la conexión entre español y España sino entre español y México más bien... Cada vez me doy más cuenta de que España no es un país tan "grande" como creíamos y de que fuera del contexto europeo o latinoamericano cuenta más bien poco. Aunque eso sí, si hablamos de fútbol ya es otra cosa: las camisetas del Real Madrid o FCB son fáciles de ver, y los partidos de la liga también pero tampoco hay conexión entre ello y la geografía.
De lo que también estoy convencido es de que a los camboyanos, y supongo que a la mayoría de asiáticos, les cuesta mucho diferenciar las caras de los "occidentales" unas de otras. Igual que a nosotros nos cuesta diferenciar las suyas. De vez en cuando vivimos situaciones divertidas sobre todo en bares y restaurantes donde surge cierta confusión a la hora de servir o de pagar.

