CAMBOYA IV
Hace ya una semana que Amparo está en Filipinas por trabajo y por el momento he conseguido sobrevivir a los niños. Qué largos son los días sin cole... Como novedad tengo que parece que hemos podido deshacernos por fin de un nuevo miembro en la familia que se llama "Larva migrans cutánea" y que llevaba Darío metido en su pie derecho desde hacía unas semanas. En fin: un "gusanito".
Además tenemos nuestra primera excursión familiar por Camboya hace dos fines de semana para el Pchum Ben; la fiesta de los muertos que nosotros aprovechamos para desplazarnos a Siem
Reap, la segunda ciudad del país y base para visitar los templos de Angkor. Sabíamos que el desplazamiento por carretera podía ser complicado; suele serlo normalmente pero en estas fechas lo típico es desplazarse de las ciudades a las provincias de origen para estar con la familia.
Decidimos ahorrar unos cuantos dólares no yendo en avión y contratando un taxi solo para nosotros, es una práctica común y varias compañías se dedican a ello. Teníamos la comodidad de poder parar donde y cuando quisiéramos y expandir juguetes o comida a nuestro gusto durante las supuestas seis horas de viaje que terminaron siendo casi nueve a la ida y más de siete a la vuelta. No volveremos allí por carretera. 80 o 100 km/h en las "mejores" ocasiones entre miles de baches, vacas, búfalos de agua, bicicletas o viandantes, me parecían velocidad de la luz. Añadiendo además la fuerte lluvia en algunos tramos y los adelantamientos (kamikazes es el calificativo exacto) que me hacían subir y bajar los sudores fríos como hacía mucho que no sentía; así que fui valiente y tuve que admitir mi miedo y pedir a nuestro conductor-centralita que bajara la velocidad. Se rió claro y puso cara de "pobrecito niño". El señor de unos 60 años llevaba tres teléfonos móviles (iphone+blackberry+nokia) cada cual más activo, con los que tuvo tal vez 30 conversaciones, en casi todas riéndose. Era simpático y parecía feliz. Habíamos quedado a las 6.30 a.m. en nuestra casa y llegó a las 7.15 porque fue a otra dirección y recogió a una pareja que iba a Kampot, en el sur, pero como ni él hablaba inglés ni ellos khmer se fueron todos al norte un rato. "We are stuck" dijeron cuando llegaron con el taxista a nuestro edificio; ahora sé que la frase significa "Estamos atascados/sin poder hacer nada". Phnom Penh estaba vacía, su transporte había fallado y no sabían qué hacer.
En realidad, a pesar del tráfico el viaje por carretera merece la pena por el paisaje. El verde de los arrozales salpicado por palmeras y búfalos sumergidos, los niños y los hombres pescando en los campos, a la orilla de la carretera o dentro incluso de sus mismas casas, es sorprendente. Las inundaciones han puesto a casi todo el país en estado de emergencia, con miles de evacuados, 122 muertos hasta la semana pasada, caminos y casas bajo el agua. El lado positivo es que hay muchísimos peces, allá donde haya agua.
Siem Reap no es una ciudad amigable para los niños, así que pasamos bastante tiempo por las tardes en la piscina del Ree Hotel. Tanto que al final Aitana aprendió a nadar, con flotador, pero ella sola por primera vez.
La visita a los templos de Angkor tiene todo lo cierto que se pueda leer en cualquier artículo o fórum. Se necesitan días para recorrer la selva y perderse explorando los cientos de templos. Cada uno con su historia: diferentes siglos, reyes, batallas, religiones... Tuvimos el atrevimiento de ir con los niños y estuvo muy bien; a ellos Angkor Wat, Bayón, Ta Prohm o Banteay les daba igual pero los elefantes y los monos no.
Hay bastante malestar entre los lugareños porque el presidente Hun Sen dio el año pasado la concesión de la gestión de Angkor a una empresa vietnamita para los próximos 99 años. Es el principal motor económico del país y lo han "vendido" a una empresa extranjera! Más de 2 millones de turistas al año multiplicado por 20 $ que cuesta la entrada diaria (la mayoría compra la entrada de tres días por 40$ o 60 para una semana) hacen mucho dinero que se reparte muy mal. Echando un vistazo a este artículo se comprende mejor: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/29/internacional/1380445411.html
Entre tanto turista también había bastantes españoles y, los vendedores, muchos niños, tenían sus frases estratégicas para sus ventas. Mi favorita fue: "tú no comprar, yo llorar"
Compramos dos cuadros.
Hablaría de los templos pero me perdería. Por cierto, la película "Tomb Raider" está rodada en Angkor.

El domingo fuimos en barca a uno de los poblados flotantes que hay sobre el lago Tonle Sap, 500 familias vivían en el que visitamos (¿o eran habitantes?) La vida sobre el agua todos los días del año no debe ser fácil. Hay calles, bosques, escuela, estación de policía, centro médico, restaurantes, tiendas... Y al salir al "lago abierto" parecía un mar tal cual, con olas y horizonte únicamente acuático. Un lugar peculiar.






